viernes, 16 de enero de 2015

Rechinando bien los dientes y apretando bien los puños subías a mi humilde morada. La puta , ¡que momentos de mierda en aquellas noches desoladas! oír tus pasos subiendo la escalera , no daban ganas de nada.
El ventilador estaba prendido en tres y yo toda tapada y el despertador puesto para levantarme a las seis de la mañana. Y aparecías vos que con tus garras rompías
mis ilusiones, picabas e ...l ... papel que envolvía mis sueños y los tirabas por los rincones. Pero mi vida,-te imploraba- yo no estoy en este mundo para llevar a cabo tus convicciones; puros tajos llevo en el alma por mis frustraciones. Mi vida, te quiero decir que necesito acostarme con mi objeto de angustia para sublimar y hacer arte. Todavía me pregunto si me escuchaste.
Abriste todas mis heridas con una aguja oxidada, me dijiste mil veces, sellaste cada palabra con una trompada y agarraste mi estima hecha trizas , la hiciste un bollo y la tiraste por la ventana. Cuando salía el sol escondías tus dientes rechinantes tras una sonrisa y salías al mundo disfrazado diciendo que yo decía mentiras. Ya tengo mi estima conmigo, cada vez sangran menos mis heridas.

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