viernes, 16 de enero de 2015
LA LEONA
Llega a casa con la mochila con los palos a cuestas. Hace un tiempo iba a la facultad y a trabajar, en el futuro no sabe qué será.En el club, en el barrio, en las cenas entre amigos se habla mucho de ella: otras mujeres están vinculadas al deporte por ser botineras ; en cambio, ella no, la leona es la fémina guerrera que transpira la camiseta. Y aunque se chive toda , siempre tiene perfumes y cremas en un bolsillo de la mochila. Hasta el más machista la admira y le pide que le de sus ovarios a los jugadores del equipo favorito que no lo sacan campeón. Su foto sale en los diarios, los portales de internet y las páginas de Facebook. Mientras Messi es el número uno del Barcelona y no saca a Argentina campeón ; y mientras Del Potro brilla en el circuito profesional y no juega Copa Davis, la leona se cuelga medallas y levanta copas de honor. Los periodistas deportivos la citan y se enorgullecen de tener a una honorable dama que representa en el mejor de los sentidos, el ser nacional de los argentinos. Pero ella que había empezado a jugar por los viajes con hockey con sus amigas o por tradición familiar , ahora se ve en la obligación de tener un entrenamiento doble turno , una rígida dieta y un plan de preparación física; y lo más fundamental: tener que viajar miles y miles de kilómetros, postergando el novio, la familia y la facultad. La leona vive de eso, tiene un sueldo por ser leona y no tiene que trabajar. Y así, los años pasan y ella se pregunta: cuánto más va a jugar al hockey . Un futbolista no es ex-futbolista nunca , pero el hockey es el deporte más amateur de todos. Y algún día llega el momento en que la leona decide dar un paso al costado, formar una familia y volver a jugar en la primera de su club. Ya no la nombran los periodistas deportivos, porque ha dejado de ser leona y en nuestro país , el hockey no da plata. Ahora se habla de las nuevas leonas, de las nuevas camadas. Mientras tanto , la leona vuelve al anonimato, vuelve a ser la jugadora de hockey del club del barrio.
LE PASÓ A UNA AMIGA
Miércoles 23:30 recibí un mensaje suyo otra vez: '' ¿venís? '' . Y si.... volví a estar con alguien por curiosidad por no quedarme sola en casa tomando una cerveza (y para colmo en casa no tengo aire ni Direc tv) . Pero que feo estar con alguien sabiendo de memoria todo lo que va a pasar como cuando era chica que ponía una película una y otra vez; Mi pobre angelito, Mi primer beso, Volver al futuro; películas que vi hasta el hartazgo.
En este caso hubo un frizzé y series para hacer tiempo buscando el momento justo porque me quería coger. Fue ahí cuando tuve que pensar la excusa perfecta para mantenerme fiel a mis principios de jamás entregar en la primera cita. No porque me pareciera descabellado sino porque quedé muy traumada por los valores con los que fui criada, desafortunadamente me enseñaron a tener miedo a quedar embarazada y contraer enfermedades venéreas.
Bien , ''no te hago perder tiempo, estoy indispuesta''.
-No es ninguna pérdida de tiempo. -Respondió. Ufff... respiré. Lo pude seguir besando.
Pero que feo estar con alguien sabiendo todo lo que va a pasar. Quisiera volver a tener la inocencia de los 18 o 19 cuando me invitaban a tomar algo . ¡Y yo creía que me invitaban a tomar algo! . Siempre como una virgen, cualquier mano se enfriaba al rozar mi espalda y nunca faltaba la pregunta : ¿por qué querés estar conmigo? Yo siempre tenía miedo de ceder en la primera cita porque supuestamente iba a pensar que soy una puta, o que soy fácil o simplemente perdería el interés y no me llamaría más . Y al despertar al otro día, entre el sueño y la vigilia , me preguntaba si sería éste el amor de mi vida.
En fin, me encantaría volver a tener la inocencia de los 18 o 19.
Ya no pienso tanto en vos, no te llamo más cuando necesito algo, creo es lo mejor dentro de lo peor no reclamarte por lo que sé que no podés dar.
Ya por fín, acepté que sos así, y ¡te deseo lo mejor! porque simplemente : No espero nada más de vos. Ahora soy yo la única dueña de mi vida(aunque el miedo de no poder sola me haga perder de nuevo) .Pero, ya está el efecto el brebaje del ritual que
No espero nada más de vos y ahora que estás bien , te deseo lo mejor
Ya por fín, acepté que sos así, y ¡te deseo lo mejor! porque simplemente : No espero nada más de vos. Ahora soy yo la única dueña de mi vida(aunque el miedo de no poder sola me haga perder de nuevo) .Pero, ya está el efecto el brebaje del ritual que
me hace relajar y empiezo a descubrir que me siento mejor, y que vale la pena existir. Y empiezo a repetir que no quiero tu amor que no es, tu amor que es abandónico , tu amor que se benefició a costa de nosotros. Tu amor que sí me escucha es para deslegitimar mi lucha.
Tu amor que si me atiende es para competir que sos mejor.
No espero nada más de vos y ahora que estás bien , te deseo lo mejor
Tu amor que si me atiende es para competir que sos mejor.Tu amor que si me atiende es para competir que sos mejor.
No espero nada más de vos y ahora que estás bien , te deseo lo mejor
No espero nada más de vos y ahora que estás bien , te deseo lo mejor
TE TENDRE QUE DEJAR ESCAPAR.
Yo no sé cuantas cosas se pueden aprender de la mano de una persona que nunca te prometió nada. Pero sé que en tu piel aprendí a disfrutar del momento sin pensar en el antes ni el después.
No sé si todas las mujeres seremos igual , pero me mata la intriga de saber si con todas caminás de la mano por el bosque hablando de historia del arte y de esculturas. Ay, ¿ ¡quién más tuviera ese placer!?
… y se ríe de mí, mi incierto destino, cuando cruzás mi puerta; nunca me puso una buena en mi camino, yo camino en una ilusión.
Y sé que para siempre tendré que aguantarme las ganas de decirte que me muero por vos, aunque sepa que me voy a morir mañana; no hay que cantarle a los jugadores que se agrandan, me enseñaron una vez.
Y te tendré que salir a abrir la puerta, sé que no me voy a arrepentir, Porque lo entiendo, mi amor, no te puedo obligar a que me ames.
Quedate tranquilo , mi amor, no te voy a besar adelante de los demás. Creeme que si no sos vos, habrá alguien más.
No sé a cuantas más vas a enamorar, pero tengo la esperanza de que ninguna va a poder, escucharte hablar de pinturas y culturas originarias, Ay, ¿¡quién más pudiera darse ese placer?!
Y la verdad, no sé porque dramatizo tanto, es una de las tantas cosas que me generás. La música de mi interior me dice que no te puedo obligar a que me ames. Y lo peor es que las historias que me cuento, no son las más aceptadas por la mayoría social, lo que vayan a decir, lo voy a contar en la escena del final. Y cuando me dediques una en tu privacidad, si querés me podés llamar, quedate tranquilo, mi amor, que yo entiendo que no te puedo obligar a amar.
MI PENSAMIENTO
El reloj de mi celular marcaba las 16:45 cuando se saturó el aire de mi solitario cuarto lectorio. Por ello, decidí salir a oxigenarme. Estaba linda Pepita Jiménez pero si seguía un segundo más en la soledad de mi cuarto lectorio me moría por asfixia.Ya estoy en la puerta de mi edificio. Un plano de caca de perro, autos estacionados, ropa tirada que pronto voy a cirujear, encuadra ... ...n mi vista. Camino, tranquila, estoy aburrida. Pero sigo tranquila. Me detengo en la puerta del restorán de la esquina de casa. Veo un banner que dice ''clases de canto'', me pregunté si podía ser una buena opción para elastizar algunas apretadas horas de mis días. Pero no, ¿para que voy a probar?, ¿para qué voy a insistir en probar? si a la corta, cada actividad que empiezo para darle peso mi ser, me demuestra su levedad insoportable. Así que sigo, no puse música, oigo mis pensamientos. Pienso que capaz soy de esas personas que no pueden estar solas.Luego de haber pasado, dos largos y medios días encerrada mirando películas sola, la necesidad de ver un rostro y oír una voz , se me hizo imperante; Pienso. Y pienso que no debo esperar nada más de nadie. Y pienso que debería convertirme en... en... ¿una ninfómana? ¡no! ¡ni en joda! . Por primera vez, pienso en que estaría bueno poner música y no oír mis pensamientos.Ufff, ese pensamiento desaparece , por fín. Sigo caminando.Ahora estoy mirando los puestos de una feria. No sé si fue oler tanto olor a pochoclo o el perfume aroma a miel de un chico divino que se para a mi lado lo que me hizo marear un poco.--Hola --me dijo.--No hablo con extraños --me di el gusto de responder cómo en las películas.--Yo no soy un extraño.Siento que una daga se clava en mi pecho. Mis ojos se abren estremecidos.--yo soy la voz de tus pensamientos. Me he hecho hombre porque sé cuanto sufrís la soledad.--me dice y me agarra fuertemente del brazo.--¡Sentime! ¡tengo el mismo olor de tu solitario cuarto lectorio!Mis lágrimas se desbordaron en mis ojos.--Yo soy tus pensamientos. Me hice hombre de carne y hueso porque quiero besarte y hacerte el amor.El chico me abrazó con sus anchas manos, me inclinó para atrás, corrió mi flequillo de mi cara y seguí oyendo a mis pensamientos a través de su boca, con un gran beso.
FIN
Hoy no es un día más. La noche nos traerá, por fín, el alivio con la lluvia; y de vos, quiero creer, imagen intrusiva, que ésta vez que apareces, sea la última.
Se lleva mis manos, un mate amargo a mi boca y allá en mi interior, se cuentan historias. Por otro canal la corriente se lleva un agua fría de vagos recuerdos y de rencores.
se desprende de tu sonido , image ......n intrusiva en los espacios potables de mi memoria.< Fantasma, fantasma, fantasma> decís con más fuerza, imagen intrusiva en los espacios contaminados de mi memoria.
Ya pasó más de un año y medio de eso y seguís apareciendo para hacerme mal. Me mostrás como da charlas y conferencias, como se da a conocer, como sí puede filmar. Debe ser más felíz que yo, y capaz que yo quede a la sombra de los demás. Capaz que sea verdad, ¡capaz que sea verdad!
Se lleva mis manos, un mate amargo a mi boca y allá en mi interior, se cuentan historias. Por otro canal la corriente se lleva un agua fría de vagos recuerdos y de rencores.
Ya pasó más de un año y medio de eso y seguís apareciendo para hacerme mal. Me mostrás como da charlas y conferencias, como se da a conocer, como sí puede filmar. Debe ser más felíz que yo, y capaz que yo quede a la sombra de los demás. Capaz que sea verdad, ¡capaz que sea verdad!
Rechinando bien los dientes y apretando bien los puños subías a mi humilde morada. La puta , ¡que momentos de mierda en aquellas noches desoladas! oír tus pasos subiendo la escalera , no daban ganas de nada.
El ventilador estaba prendido en tres y yo toda tapada y el despertador puesto para levantarme a las seis de la mañana. Y aparecías vos que con tus garras rompías
mis ilusiones, picabas e ...l ... papel que envolvía mis sueños y los tirabas por los rincones. Pero mi vida,-te imploraba- yo no estoy en este mundo para llevar a cabo tus convicciones; puros tajos llevo en el alma por mis frustraciones. Mi vida, te quiero decir que necesito acostarme con mi objeto de angustia para sublimar y hacer arte. Todavía me pregunto si me escuchaste.
Abriste todas mis heridas con una aguja oxidada, me dijistemil veces, sellaste cada palabra con una trompada y agarraste mi estima hecha trizas , la hiciste un bollo y la tiraste por la ventana. Cuando salía el sol escondías tus dientes rechinantes tras una sonrisa y salías al mundo disfrazado diciendo que yo decía mentiras. Ya tengo mi estima conmigo, cada vez sangran menos mis heridas.
El ventilador estaba prendido en tres y yo toda tapada y el despertador puesto para levantarme a las seis de la mañana. Y aparecías vos que con tus garras rompías
mis ilusiones, picabas e ...l ... papel que envolvía mis sueños y los tirabas por los rincones. Pero mi vida,-te imploraba- yo no estoy en este mundo para llevar a cabo tus convicciones; puros tajos llevo en el alma por mis frustraciones. Mi vida, te quiero decir que necesito acostarme con mi objeto de angustia para sublimar y hacer arte. Todavía me pregunto si me escuchaste.
Abriste todas mis heridas con una aguja oxidada, me dijiste
SOLITARIO CUARTO LECTORIO
Te volteas de un lado a otro en la cama, parecés buscar una posición cómoda para dormir.
En un rincón de la habitación, la radio está prendida. La suave melodía de Closet to you, se tiende en el aire acompasada con la voz dulce de Karen Carpenter .
Un dolor constante se concentra en la boca de tu estómago.
—Mañana, otro día que se hará largo— pensás. —Pero no, podés mirar recitales de rock en internet… o leer. El paso de mi vista por las palabras impresas es curador y la voy a pasar bien sola conmigo—proseguís pensando.
Te volvés a dar vuelta en la cama, boca arriba, te estampás la almohada contra la cara. —Estás aburrida de estar aburrida, no querés quedarte sola con vos. Retirás la almohada de tu cara, ubicás tus brazos al costado. Intentás meditar, buscás darle consuelo al martirio.
¿Olvidar? No podés. Cómo te martirizan esos malos pensamientos en la desolación de tu solitario cuarto lectorio.
Ahora estás en la cocina, sacás una botellita de agua y le dás cinco sorbos. Mirás el tercer cajón de la alacena, te preguntás si tomaste o no la pastilla. Pero, al ver el cuchillo con el cuál la habías partido te cerciorás que sí.
También pensás que no tenés por qué preocuparte del sufrimiento que sentís. Por que al fin y al cabo, todo pasa. Que hay que aguantar la tristeza, que ésta bien o mal, luego, de haber sido soportada, te regalaría un manto de inspiración capaz de bañar mares, ríos, valles y montañas. De repente, se te compunge más el estómago y comenzás a llorar. Así estás, chica inflamable: llorando vacía, junto a la heladera casi vacía. Por fin salís de la cocina y cerrás la puerta de un portazo.
Ahora estás nuevamente en tu habitación, trémula tratás de inspirar. De a poco se satura el aire de tu solitario cuarto lectorio. Te preguntás cuánto tiempo más vas a estar así. Intentás ser felíz. Ni yo sé que serías capaz de hacer, por sentirte bien, por ver el sol salir.
Abrís la ventana, no corre aire, tratás de respirar, se contraen tus pulmones, tu diafragma, tu estómago. Se satura más el aire de tu solitario cuarto lectorio, nena. ‘He vuelto, querida’ —Te estoy diciendo. Mirá esta foto, la cuelgo en la cocina. Mirá, mirá, cómo sangran tus heridas. Te retorcés, te quebrás. No tengo ninguna foto que te guste, la corriente del río Uruguay se las ha llevado a la deriva. Y te lastima, más sangran tus heridas.
Trémula, llamás dónde sabés que no hay señal. Buscás la voz dulce y familiar de algún hada que te hable en la profundidad de la inmensa noche. Hay hadas que están viejas y cansadas; hay hadas que están pensando en qué hacer este fin de semana. Todas las Hadas están ocupadas. Las hadas están reunidas en sus grupos sociales y van a la facultad. Aprendé a convivir con tu soledad, tesoro mío.
¿Qué hacías, angelito, sola en Soul el sábado a las seis mañana? No te avergonzaré contándolo delante de todos tus lectores.
No querés pensar, agarrás un libro y lo volvés a soltar. Se termina de reproducir el disco que habías puesto. Se consumió el aire puro de tu solitario cuarto lectorio. Se llenó de monóxido de carbono. Ya no hacés esfuerzos por respirar.
FIN
UNA VOZ EN LA SALA
Entra. Despacito, sacudite los pies, no ensucies mi alfombra. Bordea la fila de butacas. Ubícate en la quinta de la segunda fila. Dónde te pueda ver bien.
¿Qué es eso que andas haciendo?, yo te observo. Yo vivo en tu mente, yo soy tu obsesión. Yo te llevé hasta lo más alto de la locura, te subí hasta su cielo, te dejé allá arriba. Pendiste de un hilo. Te bajé de un un hondazo, te caíste al suelo, te rompiste los huesos. Con ansiolíticos y somníferos en la mesita de luz, te desperté al otro día.
Yo soy las manos que estrujen tu estómago. Yo soy el callo en tu dedo índice. Yo soy la presión de la bolita del mouse bajando y subiendo, recorriendo de punta a punta las páginas de Facebook. Yo soy las lágrimas que brotan de tus ojos cuando tu mirada empañada ve la felicidad de los dueños de las cámaras. Yo soy la sangre hirviendo en tus venas.
Yo cuando quiero te avergüenzo con un desfile de malos pensamientos por la pasarela de tu ingenio.
¿Qué es eso de andar mandando tus historias a cuanto realizador se te cruza? , ¿Qué es esa compulsión de redactar mails tediosos por lo extenso, inquisidores por lo enfermizo a las radios y a tus maestros? , ¿Es necesario que sea yo quién deba avergonzarte con un desfile de malos pensamientos?
Con unos vientos violentos desprenderé de las paredes del aula dónde cursaste, los aires ególatras que les impregnaste con tu voz fuerte, tus ademanes discordantes y tus ojos chispeantes. Aires ególatras que sólo buscaron reconocimiento, que se sentaron a esperar que te digan que sos la leona de los guiones.
¡Y no hables!, ¡no emitas ninguna palabra! Entiendo que quieras levantarte de un salto y salir por esa puerta: la misma por la que entraste. Pero no, me vas a seguir escuchando. Yo soy el Señor de las Artes, yo soy tu obsesión, yo vivo con vos, en tu cabeza; Porque yo, simplemente, soy tan ambicioso como vos. Yo soy la música en la imagen, la adaptación de la obra literaria, la magia en el montaje. Yo te dí lo que el teatro ni la literatura jamás te pudieron dar: poder escenificar una jugada de gol hasta hacerte emocionar. Pero en este juego, nena. No gana el mejor jugador, no gana el más rápido, no gana el más habilidoso. En este juego, deberás saltar las vallas del sindicato, caminar sin luz por los pasillos del instituto. Y ver, como los equipos de los empresarios, se prenden con los subsidios del Estado.
Yo soy tu utopía, tu embrujo más deseado, tu ilusión de ver un equipo de filmación en una cancha, y tu ilusión de que esas imágenes, que se reproducen sólo en tu cabeza, sean de película de verdad.
Y no es necesario que digas nada más. Yo sé que me odias porque me amas. A mí me dedicaste cien millones de palabras e historias cortas y largas. Yo, a cambio te daré: un concurso cada tanto y la oportunidad de ir a festivales de vez en cuando. Y algún y que otro curioso que vea tu aviso en alternativa.
Vos, a cambio me tenès que dar tu paciencia y tu voluntad. ¡Vamos! Que yo no te quiero lastimar. Si las letras son tu timón, yo seré tu tempestad. En esta misma sala te estaré esperando cuando aprendas a navegar.
Y dejate de joder, neurótica de mierda, ¡que no te quiero ver mal!
Ahora sí, ponete de pie, y salí por la misma puerta dónde entraste.
─ Buenas noches, Señor de las Artes.
─ Qué descanses , Vir
BALADA PARA UNA MENTE
Ya busqué mil maneras para poder llevarme bien con vos. No sé que más puedo hacer, ni cómo convencerte, mente entorbellinada mía, que me dejes en paz.. Tan pocas cosas te pido, alguna vieja foto con mi familia, con antiguos amigos, la secundaria, cuando recién llegué a La Plata, del río. Pero no, me amagas, las colgas un ratito en tu pantalla y las volvés a sacar. Me perturbas con un desfile de malos pensamientos por la pasarela de nuestro ingenio. Me destrozas, me acelerás. Sembras semillas que germinan y contaminan mi cabeza. Balbucenado me implorás que te dé algo más de destreza, ¡ay , si entendierás, que más de lo que hago no puedo! Que yo también quiero algo mejor para vos. ¡ay, si conociera todos tus secretos! Regalame un manto de ceguera lúcida. No me llevés mas a lo más alto de la locura. Pensar, pensar, pensar… no quiero pensar más.
Pensé en comparte zapatillas y hasta una bicicleta para salir a acomodarte las ideas. Entendeme que no quiero gastar mi plata ahorrada en esas cosas, ¿no te gustaría, acaso, que tengamos nuestra notebook y escribamos tranquilas en casa? Tranquila, he dicho. No permitirás otra vez , que terminemos dominadas por una historia.
Dame fuerzas para soportar la tormenta que se aproxima. Y el cine, el maldito cine. Ya te dije, no sé si me hace felíz. Y me pedís… me pedís más de lo que te puedo dar, tesoro mío, mis palabras no te alcanzan. Querés que sea una hija reconocida del Señor de las Artes. Una a una me repetís las frases que lastiman mis oídos: que no hay maestría sin rodaje. Que los demás deben ser meros objetos de mi puesta en escena. Y me pedís lo que no puedo tener. El sólo construír con las palabras no te alcanza. Me tenés tan confundida, tan perturbada, ¡¿no entendés que no sé si quiero entrar en tu casa?!
Dame un día de respiro, dejame dormir una noche.
Intento tenerte apaciguada pero más de lo que hago, no puedo. Subí la persiana, prendí un sahumerio. Pasé horas acodada en la ventana; quiero que sientas el viento, que veas un cacho de cielo. Tomé dos o tres tazas de te de tilo. Probé meditar tumbada en el suelo. Ya no sé que hacer para que te sientas apaciguada. Afuera, el cielo se encapota y cierro la ventana. La tormenta que se aproxima no será menos tempestuosa que las tormentas que vos les mandás a mi alma. Los volcanes están más calmos antes de erupcionar que mis venas con mi sangre ardiendo por el hervor que vos le das.
Ya no sé que hacer para llevarme bien con vos. Tan cansada me tenés, hace años que me tenés así. Y Lily me dice que me ve tan acelerada, ¡ay, si pudiera tenerte apaciguada! Y los demás me preguntan: ¿qué es lo que pasa contigo, Virginia? Y yo no sé que contestar. Cielo divino, ¿qué estás haciendo conmigo? Tres días estoy bien, tres o cuatro estoy mal . Más semillas me sembrás cuando estamos quietas recostadas en la cama. Te estancas, germinás y contaminás mi cabeza.
Tesoro divino, mío, dame un día de respiro.
CAE LA NOCHE EN MI CIUDAD
Cae la noche en mi ciudad
estoy iluminada
por la pantalla de mi celular.
Hay un un mensaje que envío con desazón.
Soy una histérica, una mala actríz.
No sé si quiero tu silencio
o tu contestación
Que vengas a casa,
a estar sin estar
me duele más, más, más
Cae la noche en mi ciudad
Las horas dominicales
siguen su curso en mi reloj.
Hay una poesía que se está escribiendo en mi interior
Nacen versos mientras
me pinto las uñas
y busco motivos para llamar la atención.
¿mejor estar con vos?
Que vengas a casa a estar sin estar
me duele más, más, más
En la puerta de mi heladera
hay una botella que voy a destapar.
Mejor,
me quedo sola
pero, ¿qué hago?
El metro que te separa de mí
en el sillón
me duele más, más, más
las caricias sin reciprocidad
me duelen, más, más.
Mejor,
No me contestes este mensaje,
esta noche
que estés en casa sin estar
me duele más, más, más
prefiero una cerveza sola,
los salieris y el tango que tu espacio en mi sillón.
EFERVESCIENDOME EN TU ESTOMAGO
Ya pasaron más de quince días de ese día: te recetaron para mí, me compraron en la farmacia del barrio. Viajé tres horas apretujada en la profundidad de una caja húmeda y saltando a cada rato por los conocidos pozos de la ruta 215. Finalmente llegué, tipo ocho de la mañana de una mañana fría. La combi estacionó en la puerta de tu edificio e hizo sonar el timbre. A través de la puerta ventana te divisé a vos. Venías corriendo por ese pasillo largo y bien encerado vistiendo tu tradicional pijama rosa. En la profundidad de esa caja oí un refinado: ‘gracias’ con tu agudiza voz y tomaste la caja.
Una vez en casa, apoyaste la caja en la mesa y desenvolviste. Tac, tac, tac, fui a parar al tercer cajón. Tac, tac, tac. Había pasado una hora o dos. Me pregunté por dónde andabas.
Pasó el día y se hizo de noche. Los rayos de sol que atravesaban la ventana de la cocina desaparecieron. Ahora está encendido el foco de la luz. Tac, tac, tac, estoy acá moviéndome en el tercer cajón de la alacena. Deseosa estoy de oír el chirrido de la puerta que anuncia tu llegada, de que desenrosques su tapa, me tomes con tus dedos, me deslices por ellos hasta la palma de tu mano. Y una vez allí, me estampilles contra tu boca y me tomes como un sorbo de tequila… el más rico tequila que alguna saboreaste en un boliche. Y de ahí, caer, por fin, trémula en tu estómago dónde me partiré en mil pedazos, rodaré cada uno de mis doscientos cincuenta gramos por cada una de tus venas. Te dejaré fría, como la más bella estatua que representa la soledad, el silencio y la reflexión.
Y a veces te preguntas si será que te hago bien o será que te hago mal. Sacate esa mochila, nena, todo va a estar bien. ¿No te acordás todo lo que pasamos desde que tenés diecinueve años? Pasamos tormentas, tempestades y torbellinos y salimos, finalmente salimos y probamos de todo y nos quedamos con el arte. Tesoro divino, de mi mano ¡está tu destino!
No te regañaré por el baño de cerveza fría o por el rociado del riquísimo licor de frutillas que me enviaste la otra noche cuando me encontraba efervescente en tu estómago. Estás perdonada, tesoro mío, sacate esa mochila, vos y yo sabemos que esas son una de las tantas simples cosas que pasan. Pero sí, te voy a pedir que no lo hagas tan seguido. Yo soy un ácido conductor del hígado y no te quiero lastimar.
Pero basta, ya no sos más la bruja mala de la fábula que te da una manzana envenenada para que pudra tu cabeza. Ahora sos la más tierna de las hadas y yo tu mas dulce y confitado caramelo. Yo me hago efervecente en tu estómago para estabilizar tu estado de ánimo. Pero no, no te culpes, vos no sos ninguna estúpida sentimental. No, no sos ninguna idiota depresiva. Simplemente me tomas porque a veces me necesitas. Y yo estoy felíz de ser parte de vos.
Ahora andá. Apagá la luz, andá a dormir tranquila, cielo divino, apoya la cabeza en la almohada y pensá en qué hiciste todo para sentirte bien y no molestar a los demás.
BALADA DE LA VESICULA
Qué feo día, desde acá no se oye ni se ve mucho pero siento que Virginia está frotando con fruición su panza. ¡Ay querida! Yo no sé cómo avisarle que no debe comer nada frito ni muy dulce porque yo estoy generándole piedritas. Que le sea leve, por favor. Que ya vomite. Ella está lejos de casa, yo no quisiera traerle más problemas. Que le sea leve, por favor. Que venga una ambulancia. Vir está terminando de escribir una historia y debe continuarla.
Pasan los días, ella no sabe que yo estoy pudriéndome al lado de su hígado.
Siguen los malos días: me parece que Vir comió una empanada frita. La siento correr desde la pieza al baño, agacharse, bajar la cabeza y agarrada del inodoro, devuelve toda la comida. Como hace tres meses, se retorcía de dolor en la cama, se preguntaba que le pasaba, sudando y con las piernas acalambradas, salió a la calle, caminó una cuadra, esperó ver un taxi para que la lleve a una guardia. El taxi no pasó, se apoyó de espaldas en un árbol, vomitó y se le pasó el dolor.
Es otro día, no he escuchado la alarma del celular para levantarse. ¿Qué pasa?, ¿acaso no estoy en casa? Oigo la voz del doctor Miranda y rodando sobre una camilla oigo el abrir y cerrarse de puertas. Mirando el techo, me encandilan las luces blancas del quirófano. Ella está anestesiada pero yo siento cuatro tajos en la panza.
Hoy estará su silla vacía, si, si. Y la computadora apagada todo el largo día, si, si Y su banco vacío en la clase.
¡Qué frío que tengo! Luego de haber pasado por laparoscópica fui a parar a un tacho de basura, desde aquí veo la pieza del hospital iluminada, Virginia entreabre los ojos despetandose de la anestesia. No me dejaron verla, sólo le acercaron en una bolsita, mis piedritas. Intenta ponerse de pie, le tironean los puntos, le pican las vendas y mañana tendrá que volver a La Plata.
Ya es de noche, ella duerme en una cama fría. Apaguen los jueguitos, bajen la música, no estén entrando y saliendo. Virginia sólo tiene doce horas de operada y necesita descansar tranquila.
Volvé a La Plata , querida, en cada pozo de la ruta, te recordaré, bancandote todo.
Otra vez en casa, y bien cuidada por la abuela termina los correspondientes días del postoperatorio
No necesita ningún filtro, estará mejor lejos de mí. No necesita nada de mí, su estómago y su hígado se sabrán entender. Son cosas que pasan, querida, muchos más soles vas a ver.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)